miércoles, 20 de enero de 2016

Balance del FICA 3


Hace un mes, a fines del 2015, tuve el honor de participar como jurado oficial del 3er Festival Internacional de Cine de Ayacucho FICA 2015 junto con el actor Abel Zevallos y la productora Illary Vásquez. Luego de que las 2 versiones anteriores se desarrollarán en Huamanga, esta vez se llevó a cabo en Huanta debido a ciertos problemas burocráticos. Sin embargo, sirvió para formular la posibilidad de que este 2016 el festival se desarrolle de forma paralela en ambas sedes, lo que sería ideal para descentralizar el evento y abrirlo a un mayor público cinéfilo.



En la competencia latinoamericana, de las 8 cintas seleccionadas, la ganadora fue la ecuatoriana "La descorrupción", ópera prima de la joven realizadora María Emilia García. Hecha con menos de 10 000 dolares, suple con ganas y talento todas las limitaciones posibles para sacar adelante la alucinante odisea de la protagonista, la única funcionaria pública honrada de un país latino sin nombre sumido en la corrupción absoluta donde todos sus habitantes son identificados como simples números. Luego de un flojo prólogo, la historia levanta cada vez más hasta un final alucinante, pero muy acorde a todo lo proyectado. Gran labor de la actriz Ángela Peñaherrera.



La mención honrosa fue para "Videofilia (y otros sindromes virales)" de Juan Daniel Molero, la única obra nacional que nos represento contra las extranjeras. No hay mucho más que decir de esta valiosa (y ya bastante premiada) obra audiovisual que desafía con furia todos los cánones establecidos. Sólo recordar que nadie debe perderse su estreno local en abril de este año.



Otro largometraje que merece destacarse es la colombiana "Días extraños", realizada por Juan Sebastián Quebrada con un reducido grupo de artistas colochos residentes en Buenos Aires. Sigue a una pareja de jóvenes intensos, salvajes y hasta autodestructivos que deambulan por la capital argentina topándose con otros extravagantes extranjeros como ellos. Pese a algunos excesos, destila realidad a raudales con una propuesta visual sumamente simple, pero efectiva.



Entre las demás pelas, pese a una interesante premisa y un importante recorrido festivalero, la argentina "El Movimiento" de Benjamín Naishtat no cumplió con las expectativas, pero al menos es un importante intento de un cine distinto. La gran decepción fue "Placer y martirio" de José Celestino Campusano que, pese a ser un autor reconocido, patinó totalmente con una ridícula trama plagada de clichés, sinsentidos y disfuerzos dignos de las peores telenovelas mexicanas.



En la competencia peruana, de las 9 cintas seleccionadas, la ganadora fue "Te saludan los cabitos", del documentalista español Luis Cintora, obra que denuncia los atropellos que sufrieron los pobladores de Huanta a manos de las fuerzas armadas que, con total impunidad, torturaron y desaparecieron a incontables inocentes. Es digno de aplauso por su estilo simple y depurado que no recurre a ningún tipo de morbo, efectismo o sentimentalismo (como suelen hacer muchas otras obras que tocan este delicado tema) para impactar con su importante y necesario discurso.



La mención honrosa fue para otro documental, "Posesiva de mí" de Andrés Mego, que retrata la historia del legendario grupo local de fusión rock "Del Pueblo Del Barrio", desde fines de los 70s, pasando por su momento cumbre en los 80s (que también significó su división) hasta su reencuentro en los últimos años. De forma paralela, registra el clima de cambios socio culturales que se dio en nuestro país en las últimas 4 décadas y lo difícil que es vivir del arte sin venderse.



Lastimosamente, el resto de pelas estuvo por debajo del nivel pese a contar con propuestas tanto comerciales como independientes. Como función de gala (fuera de competencia) se proyectó "Magallanes", la lograda ópera prima peruana de Salvador Del Solar con una notable actuación de Magaly Solier, que, al ser la hija ilustre de Huanta, fue el momento más feeling del festival. Mil gracias nuevamente al team de organizadores José Romero, Cel Zárate y Luigi Vidalon por la invitación, el buen viaje y el mejor trato. Experiencias cinéfilas como estas son inolvidables.

1 comentario:

Abel Zevallos Montes dijo...

Yo creo que la experiencia fue mayúscula (al menos en mi caso) porque ha permitido conocer el "fuera de". No solo 'fuera de' el circuito comercial (evidente, pues las pelis han sido mayoritariamente independientes), sino también 'fuera de' Lima, 'fuera de' Huamanga, 'fuera de' lo común; además, la propuesta cinematográfica, como has mencionado, ha sido osada.
He visto que el papel del Perú dentro del circuito cinematográfico del continente es aún incipiente. Y es que mientras se considere que hay 'dos' cines, el capitalino y el regional, se seguirá manteniendo esa brecha de lo considerado profesional y lo amateur. Es una cuestión de complejos. "El cine de provincia suele ser una porquería", "el cine de Lima es más profesional", "el cine peruano es mediocre". Frases que se oyen y asimilan como axiomas y que no hacen otra cosa que acomplejarnos más aun.
Y el panorama latinoamericano que nos demuestra que nadie es perfecto. Pero que el paso a la perfección está dado por quienes se atreven. La calidad de lo que vimso ha sido mayormente irregular, pero es una forma de acercarnos al espejo en que vemos nuestra propia imagen como cinematografía peruana: aún imprecisa. Pero, ¿por qué temer? Tarde o temprano tomaremos forma. Forma de qué, no sé, pero obtendremos una característica propia; eso es lo que importa.
Un gusto leer tu opinión, Rafo. Y un gusto ser partícipe junto a ti y a Illary de esto que ahora forma un pequeño hito de la historia del cine de Latinoamérica. :)